Soluciones de almacenaje para hostelería: orden e higiene
En la hostelería y la hotelería, una buena conservación de alimentos y una organización eficaz del almacén son imprescindibles. Las soluciones de almacenaje higiénicas, seguras y que ahorran espacio ayudan a optimizar los procesos de trabajo y a cumplir la normativa vigente. Además de los aspectos higiénicos, la ergonomía también desempeña un papel importante: unos sistemas de estanterías bien organizados facilitan el trabajo diario y mejoran la eficiencia.
En esta guía de Master Rax le mostramos qué sistemas de estanterías son los más adecuados para los negocios de hostelería y qué ventajas ofrecen.
¿Qué sistemas de estanterías son adecuados para la hostelería?
1. Estanterías de acero inoxidable: máxima higiene y estabilidad
Las estanterías de acero inoxidable son la primera opción para cocinas profesionales y cámaras frigoríficas. Son resistentes a la corrosión, higiénicas y duraderas. Además, el acero inoxidable ofrece una alta resistencia química, lo que facilita el uso de productos de limpieza agresivos.
Ventajas:
- Alta resistencia a la corrosión: ideal para entornos húmedos
- Fáciles de limpiar y especialmente higiénicas
- Alta capacidad de carga para reservas de alimentos pesadas
- Resistentes a productos químicos de limpieza
- Duraderas y sin óxido: ideales para entornos exigentes
Perfectas para:
- Cámaras frigoríficas y de congelación
- Cocinas industriales y restaurantes
- Panaderías y carnicerías
- Laboratorios e industrias alimentarias
2. Estanterías de aluminio: ligeras y flexibles
Las estanterías de aluminio son una alternativa más ligera a las de acero inoxidable y, aun así, ofrecen una gran estabilidad y resistencia a la corrosión. Estas estanterías son especialmente adecuadas para usos flexibles y móviles.
Ventajas:
- Ligeras y fáciles de transportar
- Buena resistencia a la corrosión en almacenamiento en seco
- Ampliables y modulares
- Más económicas que el acero inoxidable
- Montaje sencillo y fácil reubicación cuando sea necesario
Ideales para:
- Catering y servicios para eventos
- Despensas en hoteles
- Almacenes secos en hostelería
- Espacios de almacenaje flexibles con necesidades cambiantes
3. Estanterías de plástico: una solución económica y fácil de mantener
Las estanterías de plástico son especialmente adecuadas para el almacenamiento de alimentos envasados y utensilios ligeros. Son rentables y fáciles de limpiar, aunque no son tan duraderas como las de acero inoxidable o aluminio.
Ventajas:
- Ligeras y económicas
- Sin óxido e higiénicas
- Limpieza sencilla
- Ideales para zonas de almacenaje en seco
Ámbitos de uso:
- Despensas
- Almacenes con baja humedad
- Zonas de bufé y autoservicio
¿Quiere organizar su propio almacén de forma óptima? Aquí encontrará consejos prácticos para planificar y organizar sus estanterías para hostelería:
Diseño eficiente del almacén: 10 consejos para empresas y comercios con Master Rax
Directrices APPCC y almacenamiento higiénico en hostelería
Un almacenamiento higiénico de mercancías en hostelería evita contaminaciones y prolonga la vida útil de los alimentos.
Las siguientes reglas básicas son esenciales:
- Principio FIFO (First In, First Out): coloque la mercancía recién recibida detrás de la ya almacenada.
- Controlar la fecha de consumo preferente: revise periódicamente y procese los productos a tiempo antes de su vencimiento.
- Almacenar los alimentos solo en los lugares destinados para ello: no los sitúe cerca de productos de limpieza o sustancias químicas.
- Separación entre alimentos “limpios” y “sucios”: conserve la materia prima separada de los alimentos listos para consumir.
- Revisar los envases: trasvase los alimentos abiertos a recipientes cerrables y etiquetados.
- Controlar y documentar periódicamente las temperaturas.
- Limpieza periódica de las zonas de almacenaje: una revisión y limpieza semanal evita plagas y contaminaciones.
- Garantizar la circulación del aire en los almacenes: ayuda a prevenir moho y daños por humedad.
Almacenamiento de alimentos refrigerados y congelados en hostelería
Mantener la cadena de frío es fundamental para la seguridad alimentaria. Las temperaturas de almacenamiento recomendadas según APPCC son:










